El principio de separación de los poderes del Estado en el sistema presidencialista venezolano

La tendencia del poder a degenerar apareja una serie de consecuencias que impactan contra el orden constitucional y desafían la fortaleza de las instituciones. Abuso de poder, inestabilidad política, ingobernabilidad, fragmentaciones partidistas, son algunos de los fenómenos que causan alteraciones de todo tipo en la estructura del Estado de derecho. El mayor de los riesgos es siempre la posibilidad de que su esencia se vea afectada por la reforma ultra vires o por la desaplicación de una norma de la Constitución cuando ésta ha sido erigida como el muro capaz de contener los excesos de la actividad estatal, en aras de la protección de los derechos y libertades.

De ahí la importancia de las instituciones, en tanto en cuanto se revelan como las condiciones y los límites según los cuales las personas interactúan y se desenvuelven libremente en la sociedad. No obstante, dado que han sido creadas por los hombres, no sólo están expuestas a los cambios propios de las contingencias humanas y sociales, sino que nada puede garantizar su indestructibilidad.

El objetivo principal de este trabajo es mostrar cómo en el transcurso de los últimos veinte años, en Venezuela, factores diversos, entre los que sobresale una severa crisis institucional, aceleraron el socavamiento de los cimientos democráticos que ha puesto en entredicho la voluntad de la soberanía, la eficacia funcional del principio de la separación de poderes y la idoneidad del presidencialismo como sistema político.

Dictaduras del siglo XXI: los matices de la democracia

Los regímenes autoritarios y totalitaristas caracterizaron la forma de gobierno de la mayor parte de los países en América Latina durante casi todo del siglo XX. Tradicionalmente de carácter militar, fueren de derecha o de izquierda, se impusieron por la fuerza de las armas y la represión sobre la sociedad civil.

En el siglo XXI, la dictadura, predominantemente de izquierda, se camufla en una apariencia democrática utilizando mecanismos propios de la democracia, haciendo uso recurrente del sufragio, empleando estrategias de manipulación mediática, forzando mutaciones constitucionales, alienando ideológicamente las instituciones, desmontando íntegramente el sistema y reestructurando cada uno de sus componentes, desde la forma de gobierno hasta la forma del Estado, desde el ordenamiento jurídico y el sistema judicial hasta el orden económico, desde los códigos morales hasta el lenguaje, desde la memoria histórica hasta la percepción de la realidad.

Las nuevas dictaduras o dictaduras modernas no se imponen mediante golpes de Estado, sino mediante revoluciones con una fuerte carga emocional, y logran eludir, durante cierto tiempo, los detectores que podrían impedir, oportunamente, su auge.

En este trabajo me propongo demostrar que en las primeras fases de internalización y fortalecimiento de este tipo de dictadura, sus rasgos crean una ilusión óptica que dificulta, tanto al observador interno como al externo, identificar la verdadera naturaleza y carácter del régimen, lo que deriva en una consecuencia especialmente grave, cual es la matización del concepto de democracia.